Frases mexicanas para referirse a la muerte
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Leer más“Aunque ya no estés aquí, tu amor y tu luz seguirán guiando mis pasos cada día”.
Anónimo
En el México prehispánico, el chilacayote formaba parte de la dieta cotidiana y también tenía un papel relevante en las prácticas religiosas y funerarias de los pueblos del centro del país. Una tradición que aún persiste consiste en colocar un chilacayote partido por la mitad debajo del féretro durante la velación.
Esta antigua creencia señala que el fruto debe colocarse justo en la parte central, debajo del cuerpo, porque absorbe los “malhumores” del difunto y evita que estos se propaguen en el espacio donde se realiza el velorio.
El chilacayote permanece incluso después del entierro, acompañando los rezos del novenario. Al concluir este ciclo, en el día en que se levanta la cruz, todo lo utilizado en el ritual —el chilacayote, la cal u otros elementos añadidos, así como la cera— se recoge y se guarda en una cajita. Luego se lleva a misa, si la hay, o bien directamente al cementerio, donde se entierra a los pies de la tumba del difunto. No importa en qué momento ocurra la muerte: contar con un chilacayote es esencial.
El chilacayote proviene del náhuatl tzilacayitli. Es una planta de la familia de las cucurbitáceas, de crecimiento rastrero o trepador, casi silvestre, de raíces fibrosas. Sus hojas son grandes, de color verde oscuro, con nervaduras palmadas y un dorso pubescente. Es una especie anual que se da en zonas templadas.
El fruto es globoso, con piel verde o blanquecina. Su pulpa, fibrosa y de color claro, es dulce y contiene semillas aplanadas, blancas cuando están tiernas y negras al madurar.
Desde tiempos prehispánicos se creía que el chilacayote absorbía las emanaciones que salían de los poros y orificios del cuerpo, evitando así la contaminación.
Hoy en día, el chilacayote conserva este simbolismo en los velorios, actuando como un puente espiritual entre el pasado y el presente. En la celebración del Día de Muertos, también se le otorga un papel especial: se utiliza como linterna para representar al difunto que recorre las calles como lo hacía en vida. Esa luz guía tanto a vivos como a muertos, uniendo el mundo de los espíritus con el mundo terrenal.
Muchas tradiciones mexicanas tienen su raíz en el México prehispánico y aún perduran, sobre todo en los pueblos indígenas. Colocar el chilacayote bajo el féretro es una de ellas. Aunque en los velatorios modernos estas costumbres se practican con menor frecuencia, cuando la despedida se realiza en casa, el ritual sigue vivo.
Cuevas, Maritza (noviembre 2017). Es tradición importante el chilacayote. El Sol de Cuautla.
Galván, Nicole (octubre 2024). Qué significan los chilacayotes el Día de Muertos, no son lo que imaginas. Directo al paladar. https://acortar.link/AwYN9h
Jalpa Flores, Tomás (enero 212). El chalchihuitl y el tzilacayotli: la esencia humana. [Archivo PDF]. Dimensión Antropológica.
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